Comenzamos el año 2026 con un relevo simbólico. El pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau, ha dejado una huella inconfundible en las portadas de Zenda-Edhasa: su mirada, su pulso narrativo y su manera de entender la pintura histórica han marcado una etapa reconocible y sólida. Pero sus múltiples ocupaciones —artísticas, institucionales y personales— hacen imposible que pueda seguir asumiendo ese papel de forma continuada.
Y ahí es donde la elección de la pintora Vanesa Andrés, adquiere una coherencia casi natural. ¿Qué mejor continuidad que la de una alumna formada en el Máster de Pintura de Historia de la Fundación Ferrer Dalmau? ¿Y qué mejor decisión, al mismo tiempo, que apostar por el aire fresco, la mirada limpia y la energía de una pintora jovencísima, que no imita, sino que dialoga con esa tradición desde su propio lenguaje? Que además sea mujer, en un género históricamente dominado por hombres, añade un matiz nada menor: no como gesto forzado, sino como resultado lógico del talento y del oficio.
La portada de Cinco semanas en globo con la que comenzamos este 2026, no solo inaugura una nueva imagen para un clásico; señala también una continuidad generacional y una apertura. Tradición y relevo. Oficio y riesgo. Exactamente los mismos valores que laten en la novela de Verne.